Mientras yo seguía tentando a mi amigo y haciéndome mis propias fantasías, su novia nos dijo si queríamos una mamada conjunta. Yo dije que sí, era la oportunidad perfecta de rozar polla con polla e intimar un poco más con mi amigo. Si reaccionaba bien, quizás lo siguiente que pudiera proponer yo fuera un paso más allá en el descubrimiento de mi amigo del mundo de la bisexualidad.
Yo acerco
mi polla a la de mi amigo que ya la tiene muy dura y erecta. Ella por
su parte se escupe en la mano para lubricarla y antes de poner su
lengua nos da un buen meneo para asegurarse que están duras. Su
lengua es maravillosa. Ya lo he probado en solitario, pero con dos
pollas tampoco lo hace nada mal. Controla perfectamente los tiempos y
la excitación de los dos. En cuanto nota que se afloja un poco
vuelve a la polla y la reaviva para que esté siempre en plena
excitación. El momento de comer las dos a la vez para mi ha sido lo
mejor, notar aún más la polla de mi amigo en mi polla, una
rozándose con la otra. Lástima que ella no ha sido capaz de poder
meterselas en la boca a la vez. Yo creo que si lo hubiera conseguido.
Pero bueno, en lugar de comerla paso a pajearnos a uno con cada mano.
Aunque a mi me tocó su mano izquierda, he de reconocer que tiene una
habilidad especial. No quiero pensar como tiene que ser su mano
derecha sabiendo que es diestra. Tiene que ordeñar que da gusto.
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