Yo estaba que me subía por las paredes cuando al fin se decidió a llevar su mano a mi coño. Tocaba con un poco de miedo, pero en cuanto yo le puse mi mano en su coño se relajó y empezó a disfrutar. A todo esto el chico solo miraba y se pajeaba.
Una vez
empezado el tema ya no los iba a dejar a medias, así que le metí
dos dedos en su vagina. No estaba muy húmeda pero si caliente. Con
el poco flujo que tiene lo aprovecho para mojarle los labios por
fuera y lubricar el clítoris. Esto si que le daba placer. Ella hace
lo mismo conmigo, me acaricia el clítoris y los labios por fuera.
Hasta que volví a meterle los dedos dentro y estimular su punto G.
En ese momento dejó de darme placer y se abrió un poco más de
piernas para que le pudiera meter mejor los dedos. Según movía mis
dedos por dentro de su vagina podía sentir como se iba humedeciendo
más. Yo no paré en ningún momento, menos aun cuando de placer
empezó a comerme las tetas y agarrarme el culo. Yo sabía que iba en
la buena dirección cuando empezó a escurrirme flujo suyo por la
muñeca y ella me agarraba y azotaba el culo de placer. Al margen de
notar sus ricas contracciones en mis manos procedentes de sus
orgasmos.
